Nuestra iglesia soñada

octubre 27, 2007

¿Se ha imaginado como sería la iglesia ideal? ¿si somos cristianos, cómo debería ser nuestra iglesia cristiana? ¿qué le falta? ¿qué le sobra?… muchas preguntas que podríamos hacernos pensando cómo debería ser la Iglesia fundado por Jesús.

Recogemos a continuación un bello escrito de Luis Alemán, sobre una situación imaginada; una ficticia encíclica del correspondiente Papa en el año 2010:

Una iglesia soñada

Ciencia ficción:

el Vaticano da a conocer una encíclica

firmada por el nuevo papa reinante.

 

27 de marzo de 2010. Domingo de resurrección.

“La iglesia de Jesús, iluminada por el Espíritu, está convencida de que la humanidad entra en una nueva era y, por tanto, ha de responder a los signos de los tiempos nuevos.

La organización administrativa, el derecho canónico, el funcionariado clerical dio ya sus frutos, en tiempos pasados, a la manera como la ley hizo de niñera, en el Antiguo Testamento para el amadísimo pueblo de Israel.

Estamos convencidos de que en esta nueva era, tanto la organización eclesial como el derecho canónico que lo sustenta son un obstáculo para el evangelio. Ha llegado pues, la hora de devolver al Espíritu lo que es del Espíritu.

Cada comunidad de seguidores de Nuestro Señor Jesús esté donde esté, es ella en sí misma, la iglesia del Señor. Así debéis actuar. Siempre en comunión con el resto de comunidades del Señor. Sin perder de vista el consejo de nuestros padres: unidad en lo necesario, libertad en lo dudoso, caridad en todo.

Cada uno en comunidad; vuestra comunidad en sintonía con las comunidades limítrofes sois poseedores del Espíritu para que seáis uno en el Señor.

Os comunico, con toda alegría que con esta fecha renuncio a todo honor o título de poder mundano. De ahora en adelante, sólo retendré sobre mis hombros la pesada y alegre carga de ser vuestro hermano mayor en el amor. A mí podréis acudir cuando vosotros no hayáis podido sintonizar vuestros diferentes puntos de vista. Desde mi posición de hermano mayor, consultaré al resto de comunidades de otras lugares para así encontrar, entre todos, el camino más recto y que todas las iglesias se sientan corresponsables en la búsqueda de la verdad.

También os comunico el gozo que me ha producido la renuncia, por parte de toda la antigua curia romana, a sus títulos, honores y prebendas humanas. Todos, empezando por los cardenales, arzobispos, nuncios, monseñores de todo tipo y color han depuesto sus ropajes, y renunciado a sus salarios. Gran parte de ellos, los que están en edad de trabajar, se ofrece a vuestras comunidades, en cualquier parte del mundo, sobre todo las más pobres, para servir cada uno en lo que vuestras comunidades les asignéis.

En adelante vosotros elegiréis a vuestros presbíteros entre los que consideréis más idóneos para presidir la Eucaristía y promover la paz. Para cada función escoged a los más preparados: los más conocedores de las Sagradas Escritura, los que mejor y mas claro lean en público, los que posean el don de cuidar con más amor a los más pobres y así en todo lo demás. Aprovechad los carismas de todos para el Señor.

Sed la sal y la luz para el corazón del hombre. Llevad la alegría y la esperanza al hombre apaleado. La sociedad está mal porque el hombre está mal. Cuidad más del hombre que de la leyes de los hombres. Sanad al hombre y la sociedad se sanará. El Reino del Padre no vendrá por el camino de la política sino a través del corazón del hombre. La cristiandad ha pasado, ha llegado la hora de los creyentes. El mundo no se hace cristiano con leyes sino con fe. Sed levadura, sal y luz, y esperar un nuevo amanecer.

Que existe la maldad por todas partes, no hay que demostrarlo. Pero si tenéis los ojos limpios y os ilumina el Espíritu, quizá veáis que la tierra está también llena de hombres y mujeres, jóvenes y ancianos de corazón sano y fraterno. ¿Y no era eso lo que quería Nuestro Señor Jesús?

Id por todas partes llevando el mensaje de Jesús. Entrad en los barrios, en las aldeas, en los palacios. Si os acogen anunciad al Señor sin recibir nada cambio, si os expulsan, sacudíos las sandalias para no llevaros ni el polvo. No exijáis ningún derecho. Pero decirles que Dios está cerca.

No temáis si la Iglesia Católica pierde brillo y esplendor social. No temáis si los templos de piedra se transforman en monumentos turísticos. No olvidéis que el verdadero templo de Jesús sois vosotros. No está bien cuidarnos del esplendor de nuestros templos de cemento mientras se arrastran por las calles, las colas del Inem, las alcantarillas, las chabolas… nuestros hermanos apaleados como el de Jericó.

Jesús nuestro Señor tuvo como misión sanar al hombre, no levantar altares, construir confesionarios y basílicas o poner cruces en lo alto de los montes.

Cumplió su cometido la Cristiandad. Como cumplió su cometido la Torá, antes de Jesús. Tengamos el valor de dar una oportunidad al Espíritu porque ha llegado su hora.

Muchas preguntas quedan en el aire. Quizá ahora no sepamos responder. Pero la Historia y el Espíritu nos las aclararan.

No quiero firmar como siervo de los siervos del Señor, porque nunca fui siervo. Os envío un abrazo como hermano mayor en el Señor.


Carta de comunidades cristianas salvadoreñas sobre monseñor Romero

octubre 24, 2007

Reproducimos a continuación la carta presentada por diversas comunidades cristianas salvadoreñas en relación a  la audiencia celebrada por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, CIDH, para dar seguimiento a las recomendaciones formuladas al Estado Salvadoreño en el año 2000, por el asesinato de Monseñor Oscar Arnulfo Romero.

Escogemos este tema a propósito de la próxima beatificación colectiva más numerosa de religiosos asesinados durante la guerra civil española, enérgicamente impulsada por la jerarquía eclesiástica española

Fuente: Redes Cristianas

Carta dirigida a Monseñor Fernando Sáenz Lacalle
Presidente de la Conferencia Episcopal de El Salvador

Las y los representantes de las organizaciones abajo firmantes, de manera muy respetuosa, a usted expresamos:

I.Que hemos prestado especial atención a la audiencia celebrada por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, CIDH, para dar seguimiento a las recomendaciones formuladas al Estado Salvadoreño en el año 2000, por el asesinato de Monseñor Oscar Arnulfo Romero. Audiencia de fecha 10 del mes en curso.

II.Es importante recordar que las recomendaciones que la CIDH ha entregado al Gobierno de El Salvador son:

A.Realizar una investigación judicial completa, imparcial y efectiva, de manera expedita, a fin de identificar, juzgar y sancionar a todos los autores materiales e intelectuales de las violaciones establecidas en el informe (00/37, referido al caso de Monseñor Romero), sin prejuicio de la amnistía decretada.
B.Reparar todas las consecuencias de las violaciones enunciadas, incluido el pago de una justa indemnización.
C.Adecuar su legislación interna a la Convención Americana, a fin de dejar sin efecto de la Ley de Amnistía General.

Para efecto de hacer efectivas estas recomendaciones, especialmente las referidas a las reparaciones, la Oficina de Tutela Legal del Arzobispado ha propuesto:

A.Que el Estado salvadoreño realice un acto público en el que reconozca su responsabilidad y pida disculpas a la comunidad nacional e internacional.
B.Publicación de las partes relevantes del informe No. 37/00 de la CIDH.
C.Creación y difusión de un documental sobre la persona y labor de Monseñor Romero y las circunstancias de su ejecución.
D.Inclusión del informe No. 37/00 en los planes de estudio de la historia salvadoreña.
E.Creación de una plaza en memoria de Monseñor Romero.
F.Prohibición de homenajes a los responsables de su muerte.
G.Capacitación a miembros de las Fuerzas Armadas en derechos humanos y otros temas que garanticen el abandono de conductas individuales y colectivas lesivas a la dignidad humana.
H.Capacitación a funcionarios policiales, fiscales y judiciales en técnicas de investigación del delito, apegadas a los estándares establecidos por Naciones Unidas.

III.También debemos recordar que la iniciativa de presentar la demanda ante la CIDH fue impulsada por mandato expreso de Monseñor Arturo Rivera y Damas en acompañamiento a la familia Romero, quien compareció en la denuncia original por medio de un familiar del obispo mártir.

IV.Que nos sigue causando mucha preocupación la actitud hostil del gobierno frente a la resolución de la CIDH al expresar públicamente que no acepta la responsabilidad del Estado en el magnicidio, pese a los resultados que a este respecto dio la Comisión de la Verdad y la resolución que se dio en el proceso que se celebró en Fresno, California. El gobierno ha sido enfático al expresar que “no está dispuesto a cumplir las recomendaciones”

V.También es preocupante, la actitud del gobierno de El Salvador al intentar una negociación con la jerarquía de la Iglesia Católica, en un momento en el cual, su situación es de total desacato a las recomendaciones de la CIDH, pero además, cuando pretende ampararse en el derecho interno, una repudiable ley de amnistía, para evadir esas recomendaciones. Creemos que cualquier acercamiento o negociación que el Gobierno salvadoreño pretenda establecer con la jerarquía católica o con la familia Romero, debe tener a la base el reconocimiento de su responsabilidad en el asesinato de Monseñor Romero. Permitir que tal condición sea soslayada, abonaría a ampliar el clima de impunidad que vive el país.

VI.Damos nuestro reconocimiento y acompañamiento al esfuerzo que desde hace catorce años realiza la Iglesia Católica, a través de la Oficina de Tutela Legal del Arzobispado, al seguir insistiendo ante la justicia internacional para promover la verdad, justicia y reparación, especialmente para que se dé cumplimiento a las recomendaciones de la CIDH, en un caso en el cual hemos puesto las esperanzas, las y los salvadoreños que seriamente aspiramos a una verdadera paz, que construya democracia y justicia social para la mayoría de la población, esa que ahora está excluida y marginada; pero también, es un caso, en el cual la Comunidad Internacional, tiene puesta toda su atención. Respaldamos la postura adoptada por la Oficina de Tutela Legal del Arzobispado en la audiencia especial, celebrada el pasado el 10 de octubre de este año en la sede de la CIDH.

VII.Que tenemos conciencia, que la parte ofendida por el asesinato de Monseñor Romero, podría ser formalmente la Iglesia Católica, pero realmente el ofendido es todo un pueblo, somos todas y todos los salvadoreños, pero además, esa comunidad mundial, de laicos, laicas, religiosos y religiosas de todas las denominaciones, que tienen en Monseñor Romero, un ejemplo al cual seguir, al cual honrar y por cuya memoria, estamos en la disposición de seguir exigiendo que se haga justicia

VIII.Estamos convencidos que cualquier diálogo que tenga la jerarquía de la Iglesia Católica con el gobierno de El Salvador, no puede apartarse en ningún momento de las recomendaciones emanadas de la CIDH; estamos convencidos y confiados, que de parte de la jerarquía de la Iglesia Católica no puede haber otro acercamiento con el Gobierno, que no sea para demandar el cumplimiento a esas recomendaciones

IX.El pueblo salvadoreño, especialmente todas las víctimas de los crímenes de guerra, demandamos la reconciliación en nuestro país, pero ésta solo será posible cuando en El Salvador haya verdad, justicia, perdón y reparación. Como usted sabe, todavía son tareas pendientes. Imaginar una negociación entre la jerarquía de la Iglesia Católica y el gobierno de El Salvador, al margen del reconocimiento de la responsabilidad estatal y de la exigencia del cumplimiento de las recomendaciones de la CIDH, sería darle la bendición al símbolo de la impunidad en que ha sido convertido el magnicidio de Monseñor Romero.

Por todo lo anterior, con todo respeto pedimos a la Conferencia Episcopal de El Salvador, que haga público su respaldo a las recomendaciones que ha hecho la Comisión Interamericana de Derechos Humanos al gobierno de El Salvador; esto afirmará la convicción que ya tenemos: Que la jerarquía de la Iglesia Católica, con todo el pueblo salvadoreño y la comunidad mundial de laicos y religiosos, de todas las denominaciones, estamos comprometidos con el respeto a los Derechos Humanos, con la dignidad de la persona humana, con la justicia y con la verdad.

Todas y todos los firmantes, somos seguidoras y seguidores del camino que nos marcó Monseñor Romero, somos la personificación de sus palabras, tantas veces expresadas: “Si me matan resucitaré en mi pueblo”. Somos parte de ese pueblo y demandamos que se haga justicia.

Atentamente.

Acción por la Salud en El Salvador, APSAL.
Alianza Ciudadana contra la Privatización de la Salud.
Asociación de Estudiantes de Sociología de la Universidad de El Salvador, ASESUES
Asociación de Capacitación e Investigación para la Salud Mental, ACISAM.
Asociación Coordinadora de Comunidades Unidas de Usulután, COMUS
Asociación Entre Amigos, AEA
Asociación Flor de Piedra.
Asociación de Humanistas de El Salvador, AHES.
Asociación de Mujeres Rurales. AMR
Asociación de Abogados para la Defensa de la Constitución, ADC
Asociación Movimiento Salvadoreño de Mujeres, MSM.
Asociación Nacional de Empleados Judiciales Salvadoreños, ANEJUS
Asociación Nacional de Pensionados del Instituto Salvadoreño del Seguro Social, ANPISSS.
Asociación de Promotores Comunales Salvadoreños, APROCSAL.
Asociación Salvadoreña de Ayuda Humanitaria, PRO-VIDA
Asociación para el Desarrollo de El Salvador, CRIPDES.
Centro de Acción Silvia Olán, CANASO
Centro de Estudios e Investigaciones Jurídicas de El Salvador, CEIJES.
Centro de Intercambio y Solidaridad
Centro Cívico Democrático.
Centro para la Defensa del Consumidor, CDC
El Centro de Investigación sobre Inversión y Comercio, CEICOM
Concertación Feminista Prudencia Ayala, CFPA.
Concertación por la Paz, la Dignidad y la Justicia Social.
Comisión de Derechos Humanos de El Salvador. CDHES
Comisión de Mujeres Sindicalistas de El Salvador.
Comunidad de la Cripta de Catedral.
Colectivo UTOPIA.UCA
Coordinadora Nacional de la Mujer Salvadoreña, CONAMUS.
Coordinadora Nacional Monseñor Oscar Arnulfo Romero
Comunidad La Cuchilla de Antiguo Cuscatlán.
Equipo Maíz
Federación de Asociaciones y Sindicatos Independientes de El Salvador, FEASIES.
Federación Salvadoreña de Cooperativas de la Reforma Agraria, FESACORA
Federación Sindical de Trabajadores Salvadoreños del sector Alimentos, Bebidas, Hoteles, Restaurantes y Agroindustria, FESTSSABHRA
Foro para la Defensa de la Constitución. FDC
Frente Legislativo Juvenil
Frente Sindical Salvadoreño, FSS.
Fundación “JOSE MARIA MENDEZ”, para la Justicia y la Cultura (EF)
Fundación Maquilishuat, FUMA.
Fundación para la Cooperación y el Desarrollo Comunal de El Salvador, CORDES
Fundación para el Desarrollo de la Mujer y la Sociedad, FUNDEMUSA.
Fundación Segundo Montes.
Grupo Organizado de ex trabajadoras y trabajadores de Hermosa.
Iglesia Bautista Enmanuel de El Salvador, IBE.
Instituto de Investigación y Capacitación de la Mujer, IMU.
Llamado Mundial a la Acción contra la Pobreza, GCAP
Mesa de Mujeres Campesinas.
Mesa Permanente Para La Gestión del Riesgos, MPGR.
Mesa Sindical de Trabajadoras y Trabajadores de la Maquila.
Movimiento País Saludable, MPS.
Movimiento Solidario por una Vivienda Digna en El Salvador, MSVD.
Movimiento de Mujeres Mélida Anaya Montes, MAM
Movimiento Popular de Resistencia 12 de Octubre, MPR-12
Movimiento Unificado Francisco Sánchez-1932, MUFRAS-32.
Organización de Trabajadoras del Sexo, OTS.
Red Sinti Techan.
Unidad Ecológica Salvadoreña, UNES
Colectivo Herber Anaya
Fundación de Estudios para la Aplicación del Derecho, FESPAD
Comunidades Eclesiales de Base de El Salvador, CEBES
Asociación Comité de Familiares de Víctimas de Violaciones a los Derechos Humanos “Marianela García Villas”, CODEFAM
Coordinadora Ecuménica de la Iglesia de los Pobres, CEIPES
Fundación Hermano “Mercedes Ruiz”, FUNDAHMER
SERCOBA
Asociación Pro-Búsqueda de Niños y Niñas Desaparecidos
Centro para la Promoción de los Derechos Humanos “Madeleine Lagadec”, CPDH
Justicia, Paz, Integridad de Creación Franciscanos, JPIC-Franciscanos
Conferencia de Religiosos de El Salvador, CONFRES
Asociación Salvadoreña para el Desarrollo Local y la Democracia, FUNDASPAD
Instituto de Investigación y Capacitación de la Mujer, IMU
Equipo Maíz
Comunidad de la Cripta de Catedral
Fundación Salvadoreña para la Reconstrucción y el Desarrollo. REDES
Asociación de Mujeres por la dignidad y la Vida, LAS DIGNAS
Llamado Mundial a la Acción contra la Pobreza – El Salvador, GCAP-ES
Centro de Intercambio y Solidaridad, CIS
Asociación Intersectorial para el Desarrollo Económico y el Progreso Social, CIDEP
Instituto de Estudios de la Mujer “Norma Virginia Guirola de Herrera”, CEMUJER
Sínodo Luterano Salvadoreño
Coordinadora Nacional del Foro Ecuménico del Consejo Latinoamericano de Iglesias – El Salvador, FECLAI-EL SALVADOR
Universidad Luterana Salvadoreña
Comité Nacional de Mujeres Cooperativistas, CONFRAS


Otro mundo es posible… y otros obispos también…

agosto 19, 2007

Adital 
A los 90 años del natalicio de Monseñor Romero de América

Por Rvdo. César Henríquez
cesolka@gmail.com

“…que mi sangre sea semilla de libertad
y la señal de que la esperanza será pronto una realidad”.
(Monseñor Romero)

La iglesia cristiana, católica o protestante, ha desempeñado papeles determinantes en la historia sociopolítica de los pueblos de América Latina. Desde que Colón piso las tierras de Abya Yala, los representantes de la iglesia de entonces no observaron ninguna contradicción entre la conquista armada de los españoles y la fe cristiana. De hecho, ellos estaban convencidos que oponerse a tal conquista era una manera de oponerse al mismísimo Dios. La iglesia en esta triste historia se colocó al lado de los poderosos y en contra de los débiles, en este caso los pueblos indígenas. Por supuesto, hubo honrosas excepciones como fue el caso de Bartolomé de las Casas, quien después de estar al lado de los conquistadores se ubica como defensor de los derechos de los indígenas.

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En el principio no era así

agosto 8, 2007

Este artículo de  José Mª Castillo presenta una “reflexión teológica sobre cómo funcionaba la autoridad en la iglesia primitiva, a propósito del caso de Albuñol y de San Carlos Borromeo. Con la corresponsabilidad y colegialidad de todo el pueblo de Dios, que son los principios que inspiraron al Vaticano II y que están siendo hoy sepultados.”

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